Las Emociones Positivas

Las emociones positivas son aquellas que producen una sensación agradable y de bienestar, cumpliendo un objetivo importante en el desarrollo del ser humano, ya que amplían los recursos intelectuales, físicos y sociales, haciéndolos más perdurables, y acrecentando las reservas a las que puede la persona recurrir cuando se presentan amenazas u oportunidades (Alpízar y Salas, 2010).

Objetivos de las emociones positivas.

Re las emociones positivas tienen como función la adaptación a la realidad promoviendo una calidad de vida óptima. Por tanto, estas no sirven como un marcador de bienestar y medio para conseguir el crecimiento psicológico y mejoría del bienestar durante más tiempo (Fredrickson, 2001), Produciendo multitud de efectos positivos en diferentes áreas de nuestra vida, de ahí que la intervención centrada en las emociones positivas sea uno de los componentes a trabajar para que la persona adquiera un buen nivel de felicidad y/o bienestar psicológico.

Las premisas.

Las emociones positivas son menos numerosas (asociadas a posibilidades o sensaciones agradables) y más difusas (Nesse,1990).

Hay una emoción positiva por cada 3 o cuatro emociones negativas (Fredrickson, 1998).

Las emociones positivas materializadas a partir de placeres cotidianos, aunque parezcan menores, tienen efectos más favorables que las explosiones emocionales (Diener y cols., 2003).

Somos menos conscientes de nuestros estados emocionales agradable. las emociones positivas facilitan las sensaciones agradables y llevan a ciertos estados mentales y de comportamiento que preparan para afrontar con éxito las dificultades futuras. Asimismo, mueve a las personas a adoptar un pensamiento creativo, tolerante, constructivo y generoso. esto es lo que describe la teoría de apertura y construcción (Fredrickson, 2001, 201), que afirma que las emociones positivas a corto plazo abren y amplían la mente, y a largo plazo promueven el desarrollo de recursos cognitivos y sociales y de desarrollo personal.

Una emoción se considera positiva cuando cumple las siguientes premisas (Avia y Vázquez, 1998):

  1. Un sentimiento provocado por la emoción que es percibido como agradable.
  2. El objeto de la emoción se valora como buena.
  3. La conducta que se realiza mientras se experimenta esa emoción se evalúa de forma favorable y las consecuencias de la misma son beneficiosas.

Las emociones negativas, por su función de supervivencia, restringen la visión sobre las acciones que puede llevar a cabo una persona en una situación concreta. Por el contrario, las emociones positivas lo amplían, abriendo el rango de pensamientos y acciones, por ejemplo, la alegría despierta el interés por el juego y la creatividad, la curiosidad empuja a la exploración y al aprendizaje, y la serenidad invita a saborear las circunstancias del presente e integrarlas en una nueva perspectiva de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Según Barbara Fredrickson (2001), tanto las emociones negativas como las emociones positivas tienen una función adaptativa, pero actúan en escalas de tiempo distintas. Las emociones negativas como el miedo, la ira o la ansiedad nos prepara para realizar una conducta de supervivencia en una situación de peligro. Nos preparan para una reacción inmediata. En cambio, los beneficios adaptativos de las emociones positivas son a más largo plazo. Las emociones positivas ayudan a construir un conjunto de recursos personales (físicos, intelectuales y sociales) que el individuo puede aprovechar posteriormente para afrontar una dificultad, escogiendo opciones más creativas. Así, las emociones positivas actuarían a medio y/o largo plazo.

los efectos de las emociones positivas son muy variados, y van desde el aumento de la actividad dopaminérgica (Wise, Spinder, DeWit y Gerberg, 1978) hasta el aumento de la actividad pro social, el aumento del repertorio cognitivo y creativo, la disminución del estrés y la mejora de la salud general, entre otros. De hecho, la neurobiología de las emociones positivas es un área de gran expansión e interés, pues demuestra que experimentar las favorece nuestro bienestar psicológico, nuestra salud física y área social.

Los correlatos neurales de las emociones positivas están situados en la actividad cerebral del córtex prefrontal izquierdo primordialmente.

El procesamiento de las emociones positivas, al igual que el de las negativas, se inicia con la persecución de las circunstancias que nos rodean, así como de lo que ocurre en nuestro interior. Esta evaluación primera generará la activación de diferentes componentes, como, por ejemplo, de la experiencia subjetiva, la sensación física o la conducta. Se valora si la situación es relevante (consistente con nuestras expectativas), así como considera nuestros recursos de cara a afrontar la situación. si la valoración que la persona hace de todo ello es una Valencia positiva, experimentará una emoción positiva (Diener, Larsen y Lucas, 2003, citado por Prada, 2005)

Las emociones positivas según autores.

  1. Placeres sensoriales, entretenimiento, satisfacción, excitación, alivio, admiración, éxtasis, elevación y gratitud (Ekman, 2003).
  2. Alegría, interés, satisfacción y amor (Fredrickson 1998).
  3. Deseo – antes de una oportunidad – y placer – después de obtenerla – (Nesse, 2004).

Emociones positivas respondiendo a su posición temporal.

Emociones positivas del pasado: en recuerdo de lo que hemos vivido, por tanto, unidas a aspectos experimentales. En este punto tendríamos la satisfacción, la realización personal, el orgullo, la serenidad y la gratitud. Así, un ejercicio a realizar en este sentido sería la valoración emocional de nuestra vida pasada.

Emociones positivas del presente: son aquellas que aparecen en la actualidad, acompañando nuestro día a día y contemplando en este punto la alegría, el éxtasis, la tranquilidad, el entusiasmo, la euforia, el placer y la fluidez.

Emociones positivas futuras: son las entradas en las expectativas situada en lo que ocurrirá en el futuro, como, por ejemplo, el optimismo, la esperanza, la fe, y la confianza.

Propuesta de Bárbara Fredrickson de las emociones positivas.

  1. Alegría: es aquella emoción que desencadena una sensación agradable y de plenitud, acompañada de satisfacción.
  2. Gratitud: es la emoción que se genera cuando sentimos y valoramos lo que tenemos en nuestras vidas.
  3. Serenidad: se define también como un objetivo vital, sintiendo aquella emoción que nos dirige hacia La Paz interior y el alivio de la tensión.
  4. Interés: curiosidad y atención focalizada hacia algo que nos llama a conocer y/o actuar.
  5. Esperanza: idea de cambio o de posibilidad de cambio positivo frente a situaciones que nos parecen complicadas.
  6. Orgullo: se contempla dentro de lo que se denomina emociones cohibidas, En las que convergen la percepción de dificultad de afrontamiento y de haber conseguido una meta.
  7. Diversión: la que incluirá la sensación de pasarlo bien, de jovialidad en una situación concreta.
  8. Inspiración: emoción que nos llega desde la creatividad y la creación y se identifica con un proceso de iluminación.
  9. Asombro: se identifica como la capacidad de sorprenderse y admirar aquello que tenemos en frente.
  10. Amor: conjuga buena parte de las emociones anteriores.

Así, tenemos diversas emociones positivas sobre las que debemos educarnos y promocionar.

Modelos explicativos de emociones positivas.

los primeros modelos explicativos que incluyeron las emociones positivas contemplan estas como la contra de las negativas, es decir, excluyentes y radicalmente distanciadas.

El modelo de la ampliación y de la construcción (Fredrickson, 1988, 2001) trata de exponer las Funciones de las emociones positivas. Así, las emociones positivas, a no responder a la urgencia y la necesidad de acción por supervivencia – característico de las emociones negativas -, desencadenan una ampliación del campo perceptivo en pro de una nueva construcción y transformación. En este sentido, las emociones positivas van un paso más allá de las negativas, pues no sólo se centran en la acción (por ejemplo, de fight or flight o ataque – huida), sino que amplían pensamiento y acción (broaden) y nos generan nuevos recursos personales, nos hacen estar creativos, y aumenta nuestra capacidad de resistir y de adaptación social (build). Sus beneficios serán a más largo plazo.

el modelo de Russell y Feldman – Barret (1999) habla de 2 variables determinantes en nuestras emociones, como son el nivel de activación y la sensación agradable. Así, aparecen diferentes tipos de emociones:

Alto nivel de activación + alto nivel de placer = alerta excitación, alegría y felicidad.

Alto nivel de activación + bajo nivel de placer = tensión, nerviosismo, estrés disgusto, ira y miedo,

Bajo nivel de activación+ alto nivel de displacer = tristeza, depresión, letargia y fatiga.

Bajo nivel de activación + bajo nivel de placer = contento, sereno, relajado y calmado.

Por tanto, se precisa de un equilibrio necesario entre la activación y el placer para experimentar los diferentes tipos de emociones positivas que somos capaces de sentir.

Funciones de las emociones positivas.

Las Funciones que cumplen las emociones positivas en nuestra vida son:

Mejoran el desarrollo de las relaciones sociales (Vecina 2006).

Crean experiencias positivas y agradables (Lyubomirsky, King y Diener, 2005).

Promueven el disfrute y la gratificación (Seligman, 2001).

Desarrollan la creatividad y aumenta la satisfacción y el compromiso (Fredrickson, 2001).

Aumentan los recursos intelectuales, físicos y sociales (Fredrickson, 1998),

Por tanto, desde esta perspectiva tan esperanzadora parece una buena idea intentar experimentarlas, así como potenciar las en la medida de lo posible.

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